Análisis de «No manipuléis el feminismo»: Una crítica a Ana Bernal Triviño desde la Filosofía de la argumentación

Ana Bernal Triviño es una conocida periodista española autora del libro «No manipuléis el feminismo». En dicho libro se propone derribar 50 presuntos mitos que giran en torno al feminismo y que Bernal considera que perjudican al feminismo, y, por ende, a las mujeres y al activismo feminista, que, según su propuesta, se trata de una manipulación de este movimiento por parte de un rearme del machismo y del patriarcado. Mi propósito en esta entrada reside en señalar sus falacias y mala argumentación desde un análisis de la argumentación en Filosofía. Pese a que he hallado multitud de errores históricos y más falacias y mala argumentación de la que presento, me he centrado en aquellas que he considerado más graves. En una segunda parte de referencias me permito mostrar una serie de estudios que abordan la violencia de género, violencia en pareja, doméstica, entre parejas homosexuales, posibles móviles de las agresiones, y mayor posibilidad de ser víctima según determinadas características y modos de vida.

Comienza con una primera falacia informal que transgrede el criterio de relevancia, en este caso la falacia de la bifurcación o falso dilema “si se está a favor de los derechos humanos, se debe ser feminista” (Bernal, 2019: 9). Esta falacia “consiste en reducir el espectro de las opciones a dos cuanto existen más de dos posibles” (Bordes, 2011: 193), pues, para que se trate de un auténtico dilema las condiciones deberían ser, según Monserrat Bordes Solanas (2011) verdaderos dilemas en los que únicamente existan dos opciones, que dichas opciones sean incompatibles, que una de ellas deba ser llevada a cabo, y las consecuencias de llevar a cabo cualquiera de las dos constituyan un problema. Una persona que se considere a favor de los Derechos Humanos no tiene la obligación de considerarse feminista, pues puede defender los derechos igualmente, y lejos de defender la ideología liberal, con la que no comulgo, esta es compatible con el feminismo en su sentido legislativo en lo que concierne a los derechos de las mujeres. En general, cualquier movimiento social que apueste por los Derechos Humanos puede hacerlo sin considerarse feminista.

indecisive man and lost chooses the right path

Prosigue Bernal (2019) “Antes explicaba que el feminismo salva y el machismo mata. ¿Por qué mata el machismo? Porque es una cultura aprendida que está tras cada violación, acoso o asesinato de un hombre hacia una mujer” (p. 10). Aquí podemos hallar la falacia de la causa compleja, de la visión del túnel o falacia reductiva que “consiste en reducir a uno o pocos factores causales lo que depende de una red compleja de elementos” (Bordes, 2011: 282). De este modo, la autora reduce únicamente al machismo como la única causa de la violencia en pareja, el acoso hacia las mujeres y los asesinatos en los que las víctimas son mujeres. Lo extraño es, precisamente, que la violencia en pareja, en este caso perpetrada por un hombre hacia una mujer, que exista una única causa, y la probabilidad más alta es que se trate de un fenómeno multifactorial que debe ser estudiado con rigor y precisión. Inferimos, pues, que la práctica argumentativa de Bernal es ilícita al omitir otras posibles causas. De hecho, el psicólogo Dau García Dauder y la filósofa de la Ciencia Eulalia Pérez Sedeño (2018) señalan que los sesgos de género en modelos teóricos y modelos de investigación “explican la escasez de estudios hasta el momento sobre violencia entre parejas del mismo sexo” (p. 223) dos personas feministas y por tanto nada sospechosas de formar parte de ese rearme patriarcal al que ella alude. Datos que confirman la gravedad de esta falacia son los arrojados por el psiquiatra Pablo Malo (2020) que expone diversos factores que llevan a la violencia en pareja, tales como eventos traumáticos en la infancia (maltrato, ser testigo de la violencia de los propios padres, etc.), el abuso de drogas y alcohol, venganza, celos, trastornos de la personalidad, un mal manejo de la ira, depresión, estrés, el acoplamiento de dos personas con rasgos antisociales, o personalidades psicopáticas. Además, conviene subrayar que las mujeres también pueden ser perpetradoras, que en muchas ocasiones la violencia es bidireccional, y, para sorpresa de la teoría feminista no basada en datos científicos, las parejas homosexuales parecen tener niveles más altos de violencia que las heterosexuales. Por supuesto, exponer estos datos no responden a una necesidad de llevar la contraria, negar algún tipo de violencia, y mucho menos de justificar este fenómeno, sino que las pretensiones son puramente preventivas, con el objetivo de hallar los factores de riesgo.

Masked man in hoodie

Expone la autora para demostrar la existencia del patriarcado “Y la evidencia de que existe, es que tantos siglos después seguimos viviendo en él” (Bernal, 2019: 19). A este argumento se le puede dar la vuelta y se puede aducir que como llevamos tantos siglos viviendo en el patriarcado, esta es una evidencia de que existe. Este es, sin duda, un argumento circular, una petición de principio. En el plano lógico, “la petición de principio consiste en dar por supuesto en alguna de las premisas del argumento lo que se pretende concluir” (Vega, 2013: 168). Ana Bernal Triviño no ha demostrado la existencia del patriarcado en España.

Para Bernal conviene recordar “que la violencia machista ha causado más muertes que la banda terrorista ETA o los atentados del Daesh en la Unión Europea” (p. 63). Su argumento se trata de una falsa analogía, pues para que las analogías sean correctas, deben tener más similitudes que diferencias, y en este caso hallamos más diferencias en tanto que ETA o el Daesh son grupos terroristas propiamente dichos, con fines específicos y una ideología totalmente desarrollada según ciertos criterios, principios y creencias. Si el lector me permite, me gustaría advertir en su texto la banalización de la violencia de estos dos grupos terroristas, que constituye una falta de respeto a sus víctimas al ser utilizados sus agresores y asesinos como un arma arrojadiza para demostrar sus propias conclusiones.

Otra de sus falacias está presente en este texto acerca de su crítica a las denuncias falsas:

En mi opinión, tengo la sensación de que quienes niegan o manipulan esta realidad son personas a las que la profesión de periodista les queda grande o políticos que solo recurren a estas estrategias para tener sus minutos de gloria en los medios de comunicación (Bernal, 2019: 65)

Bernal debería centrarse en desmontar la tesis del contrario, que constituiría un ad rem y el modo correcto de contraargumentar. Sin embargo, opta por centrarse en la crítica a las personas que exponen que las denuncias falsas existen en el ámbito de la violencia en pareja, lo que constituye un ad hominen, especialmente ad personam en este caso, es decir, un ataque a su rival ‘dialéctico’ en lugar de a sus argumentos. Pese a que posteriormente expone datos al respecto, el ad hominen del pasaje analizado enfanga su propia tesis, omitiendo además los datos que exponen sus contrincantes en esta batalla argumental.

En su libro también podemos hallar pasajes como este: “Las feministas no niegan que existan mujeres asesinas. Ni dicen que las mujeres sean todas seres de luz. No. Las mujeres pueden asesinar pero, a veces, también, en defensa propia ante una agresión” (p. 68). Cuando la autora expone esta última frase, está incurriendo en la falacia por intrusión o pista falsa introduciendo en la discusión “elementos que distraen del asunto de debate” (Bordes, 2011: 196), además de la falacia del arenque rojo que consiste en la “táctica de cambiar de tema para evitar el reconocimiento de la fuerza argumentativa del adversario” (Bordes, 2011: 197), inclusive la falacia tu quoque que significa tú también (Vega y Olmos, 2011) en la que expone explícitamente que si las mujeres cometen agresiones, es porque los hombres las han cometido antes contra ellas.

Prosigue la autora “No podemos permitir, en ningún caso, poner en riesgo la vida de las mujeres maltratadas ni la de sus hijos e hijas. O lo lamentaremos.” (p. 73). Este argumento es un ad baculum tanto de tipo doxástico como conductual, pues

En los casos de falacias ad baculum hay una referencia implícita al potencial temor del interlocutor a sufrir el daño con el que se le amenaza.

Ahora bien, apelar a una emoción puede consistir en una de estas dos cosas:

a) Intentar persuadir a otro de la verdad de una afirmación apelando exclusivamente a esa emoción (apelación doxástica).

b) Intentar persuadir a otro sobre cómo actuar apelando exclusivamente a esa emoción (apelación conductual) (Bordes, 2011: 228).

Este tipo de falacia también es definida por Jesús Alcolea como “cuando intimidamos o coaccionamos a alguien para que actúe o deje de actuar de un determinado modo” (Vega y Olmos, 2011: 37), que en este caso percibimos como un intento de modificar la opinión y la conducta del lector a través de la apelación al miedo. Además, conviene recordar que en la argumentación, según Lilian Bermejo (2014) intentamos persuadir con la finalidad de introducir creencias en el interlocutor, mientras que al convencer el objetivo es generar una respuesta conductual. En Ana Bernal Triviño observamos ese intento de persuasión y de convencer al lector, que si bien es legítimo, lo hace de un modo ilegítimo al incurrir en ad baculum.

Finalmente, si me permite el lector terminar, el alegato último de la autora dice así “Para decir que el feminismo «no me representa», bastante representa el feminismo en tus derechos como mujer (…) tienes suerte, porque todavía muchas mujeres en el mundo no llegan ni a la mitad de los derechos que tú tienes ni agradeces.” (p. 145). Me gustaría aquí subrayar lo que es un sofisma, definido como “estrategia o argucia argumentativa hecha a sabiendas con la intención de probar algo frente a alguien, aunque a través de una prueba de suyo fallida” (Vega, 2015: 175). En este caso, se percibe una forma atacante de dirigirse a sus interlocutoras, que, en mi consideración, no se trata de una buena estrategia para ganar adeptas, pero al margen de esto, el modo el que las interpela es un sofisma patético en el que apela a los sentimientos, en este caso a la culpa. Este sofisma recibe este nombre “porque apela al pathos (la emoción) y no al logos (la razón). Comprende todos los medios de persuasión no argumentativos que pretenden sostener un punto de vista provocando las emociones del auditorio.” (García, R., 2011: 66). Considera Ricardo García Damborenea (2011) que este tipo de falacia es “la principal arma del demagogo” (p. 67). Desde luego, Ana Bernal Triviño no podría haberle dado un peor broche final a su libro.

Bernal señala con su dedo acusador a las mujeres que no se consideran feministas, cuyo objetivo es hacerlas sentirse culpables por no querer formar parte del movimiento feminista.

Referencias:

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2 comentarios sobre “Análisis de «No manipuléis el feminismo»: Una crítica a Ana Bernal Triviño desde la Filosofía de la argumentación

  1. Buen artículo, hay un error en «Este argumento es un ad baculum tanto de tipo doxástico como conductual, pues», pues la oración no está completa. Hablando de falacias, en Internet hay un tipejo que se hace llamar «@criticalextremo», es un supuesto feminista que ataca a todos en Twitter y tiene un canal donde usa las mismas falacias que señalas.

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    1. Muchas gracias, Pipo, por comentar. La oración está completa, es lo que sigue y que pertenece a una cita que hago de la filósofa Monserrat Bordes Solanas, que en normas APA, las que estoy utilizando, no permiten las comillas en una cita de más de 40 palabras, y por desgracia no hay manera de poner la cita en 0,5 para que se note que lo es.

      Entonces es así: Este argumento es un ad baculum tanto de tipo doxástico como conductual, pues (esta es mi parte que sigue a la cita de la autora)

      En los casos de falacias ad baculum (…) <–Aquí comienza la cita de la autora y termina en (Bordes, 2011: 228).

      ¡Lamento la confusión!

      Si os gustan este tipo de entradas de análisis filosóficos de la argumentación y las falacias, iré haciendo más.

      ¡Gracias y un saludo!

      Me gusta

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